lunes, 16 de diciembre de 2013

El último segundo de nuestra vida

Se dice que cuando nos llega la hora, y estamos a punto de irnos de este mundo, que nuestra vida entera pasa frente a nuestros ojos. Pero consideremos lo siguiente, que me encontré en un olvidado manuscrito polvoriento, escrito de la mano de un autor remoto y desconocido:

"Somos, en ultima instancia, un segundo de existencia. Tenemos una vida entera para llenarla de las vivencias más increíbles, para dejar recuerdos memorables de alguien digno de recordar, para experimentar todos los estados posibles y no dejar ninguna oportunidad sin aprovechar. Pero en vez de ello la llenamos de vacíos insoportables, de acciones sosas, de puertas entreabiertas que dejamos pasar. Incluimos en nuestro menú todos los egoísmos posibles, todas las mezquindades de las que somos capaces. ¡Si supieran el destino que tiene cada persona! Al final de nuestro tiempo, aún nos queda tan solo el último segundo. En ese segundo, el tiempo se detiene, y somos, en esencia, espectadores de nuestra propia vida, una y otra vez. Yo morí, hace miles de años y aún sigo reviviendo todos los errores que cometí"

No dejemos que lo único que podamos contemplar en nuestra morada eterna, sean eventos desagradables. Pensemos en eso, cada vez que tengamos que tomar una decisión y las alternativas sean pasar un rato increíble y desperdiciar in-misericordiosamente el tiempo. 

viernes, 20 de agosto de 2010

De qué se trata la vida?

La pregunta del millón: ¿de qué se trata la vida? ¿qué hacemos en este universo tan grande, encerrados en un rinconcillo perdido del mismo y sin poder despegarnos de esta pelotota llena de agua, humo y gente, a la que llamamos hogar? Al final la cuestión es saber qué personaje nos tocó interpretar en esta vida y el porqué al vecino le tocó un mejor papel y con quién tenemos que quejarnos para que los ensayos no sean tan prolongados/cortos/únicos...

Y porque la vida es demasiado corta para poder contestar estas preguntas, me hice el propósito (originalísimo porque es el mío, no el del vecino) de volcar en electrónico los pensamientos que de vez en cuando me quitan el sueño en la noche, me hacen voltear a verme a mi mismo cuando descubro alguna faceta de mi que no me parece muy agradable...

En fin, una que sí me gusta de mi, es lo soñador que puedo llegar a ser... Lo cuál no es del todo del agrado de mis "jefes" porque los tiempos de entrega se alargan en proporción directa del grado de ensoñación que tenga...

Bueno, empecemos por el principio...

En el principio, sólo había caos. Y aquí lo dejo por el día de hoy =D